martes, 14 de julio de 2009

Microcuentos

EL DESPERTAR
Me encuentro en un lugar en el que jamás he estado. Me siento de una forma en la que jamás me he sentido. De hecho, sé que estoy en mi cama; también sé que ya no podré salir, estaré atrapado aquí por quien sabe cuanto tiempo. No lo acepto (aun) y me reviso la nuca. Los electrodos no están. Cierro los ojos, intento no escuchar el barullo de París. No estoy aquí, me repito, pero al abrir los ojos veo la torre a lo lejos. Inconscientemente y con un gesto casi natural, me llevo la mano a la nuca. Y comienzo a caminar sabiendo que jamás volveré a ver a mis amigos, ni al Distrito.

VIDA
¿Cuánto tiempo dura una vida? No lo sé, he visto cientos ir y venir. Trabajando, soñando, amando; a la expectativa. He visto la vida fluir, menos en mi. ¿Cuanto dura una vida? Sólo sé que más, de lo que tardo en consumirla.

LIBERTAD
Y aquel día, el conejo, harto de vivir bajo los pies de los humanos y las patas animales. Permaneció en el exterior y los maizales fueron su cobija y el cielo su techo. Sus ideales le dieron calor. No más vivir bajo los demás, no más vivir en miedo, no más vivir con un ojo abierto. Y experimentó la libertad del halcón, que surca la noche en busca del sustento que le permita vivir (a él) con los mismos ideales.

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El mejor lugar para leer.

El mejor lugar para leer.
Quien no entre al baño con una buena revista o libro ¿a qué entra?