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viernes, 21 de diciembre de 2007

Hay tres cositas que me gustan realmente sin que estas sean de necesidad natural como es comer o ir al baño, que son también muy ricas. La semana pasada compré las 7 películas de James Bond encarnado por el que es mi actor favorito Sean Connery. Los conocedores estarán preguntádose ¿por qué 7 si sólo hizo 6? Sean Connery efectivamente hizo de manera oficial únicamente seis películas de Bond (Dr. No 1962, From Russia With Love 1963, Goldfinger 1964, Thunderball 1965, You Only Live Twice 1967, Diamonds Are Forever 1971) bajo la producción de Albert Broccoli y Harry Saltzman bajo el sello AEON productions. Sin embargo en 1983 el propio Connery hizo un remake de Thunderball, llamada Never Say Never Again dirigida por Irvin Kershner (Empire Strikes Back) el cual no figura como un filme oficial de Bond aún si los derechos de la misma pertecen hoy en día a la MGM, dueña de la franquicia. Pasé toda la semana viendo cada una de ellas, y a mi gusto, Goldfinger y Thunderball son las mejores, mientras que Never Say Never Again vendría siendo la que menos me gustó.

Luego tenemos mi más reciente adquisición literaria. Salió a la venta la compilación de Álvaro Mutis de todos los libros escritos hasta hoy de su entrañable personaje Maqroll el Gaviero, la colección de dos volúmenes llamada Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero incluye tales títulos como La Última Parada del Tramp Steamer, Illona Llega con la Lluvia, Un Bel Morir, La Nieve del Almirante, Amirbar, Abdul Bashur Soñador de Navíos y otros más. Los cuatro libros del primer tomo yo los había comprado uno por uno y con ellos me había enamorado del personaje, el segundo tomo contiene tres libros más que yo desconocía, apenas he leído uno de ellos y como era de esperarse no me decepcionó en lo más mínimo. A mi muy personal parecer y gusto, la obra de Álvaro Mutis es superior a la de su compatriota y amigo Gabriel García Marquez. Sigo afirmando mi frase de "así como hay gente que todo le sabe a pollo, hay quien todo libro le sabe a García Marquez"...

Finalmente en mi última incursión al DF conseguí finalmente la Monster Edition de CIVIL WAR, el evento del año de Marvel. Podemos criticarle mucho, por ejemplo que Marvel México no publicó ni la mitad de toda la Guerra Civil de Marvel, y que el Monster Edition únicamente compila los números de Civil War dejando fuera todo el resto. Sin embargo cuando uno compra un Trade Paper Back de este tipo es realmente genial poder abrirlo y leerlo, el arte es genial, el guión muy bueno y aunque se dejan muchas cosas fuera vale la pena. Cuando tienes casi toda tu vida coleccionando comics que llegue a tus manos algo así es realmente emocionante.
Pelis, libros y comics ¿qué más puede uno pedir?

sábado, 6 de octubre de 2007

Videoclub.


Ponerse a recordar las cosas que escucho en el Blockbuster es material para El Atrio, aquí en la Abadía hoy quisiera recordar mis incursiones a los videoclubes. La primera fue hace, bueno demasiados años, era un videoclub que estaba en la sala de una casa y que había sido adaptada. Los títulos de las películas estaban en unas como tablitas que colgaban de unos ganchitos como llaves en un hotel. Ahí me rentaron Star Wars (A New Hope) para mi cumpleaños número 8 (creo) y resultó ser una copia en español gachupín. Rentaban puras Beta, claro. Luego, cuando el Boom de las VCR (Video Cassette Recorder, verdadero nombre de lo que llamábamos genéricamente "videocasetera" o a veces nomás "video") y abrieron uno en mi pueblo donde tenían las portadas en una como vitrina pero como en Submarino, estaban colocadas en ciertas coordenadas. Si querías ver la überdemandada Terremoto Grado 8, checábas que estaba en la coordenada 8-D y así la pedías "la ocho de" conforme a su fila y columna. Luego mientras visitaba parentela en Querétaro fui al Multivideo, donde rentaban consolas SEGA, y a desvelarse toda la noche jugando Altered Beast y Shinobi. Claro que también pasé por la fase del Videocentro (y una filial llamada Videovosion, que ha desaparecido sin rastro alguno), esos videoclubes estaban bien surtidos, podías rentar clásicos como Attack Of The Killer Tomatoes y otras joyas similares. Finalmente vino el Blockbuster. El mejor que conozco está afuera del metro Atlalilco en Iztapalapa, metros y metros cuadrados de pasillos, góndolas atascadas de películas (mezcladas en esos años entre DVD's y VHS's). Pasaba sin exagerar una hora, cuarenta minutos rondando los estantes, leyéndo los títulos originales (esos con letras chiquitas bajo el título en español), y revisando los créditos. Renté cantidad de películas en ese Blockbuster, era realmente bueno. Hoy visito con cierta periodicidad el Block de las Ánimas en la Chula (aunque la foto la tomé en el Block de la 11 sur), he visitado no menos de tres Blockbusters, más el de Querétaro. Y no he encontrado otro del tamaño y con el surtido del de Atlalilco. En el propio DF renté en el Block de Pza. Oriente, y en el de Gigante Ermita (afuera del metro UAM-I), visité brevemente el de M.A. de Quevedo y todavía no hay uno que satisfaga [nuevamente] mis necesidades peliculeras.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Les Tripletts de Belleville

Conforme los años han pasado y las películas se han ido acumulando he descubierto que a diferencia de un filme normal (lo que en inglés se llama Live Action) el criterio con el que yo observo un filme animado son su guión, el diseño de los personajes, el diseño de los fondos, la animación misma y por supuesto la cinematografía (que es el equivalente a la edición). De entrada la historia que narre debe ser entretenida, los filmes animados a mi parecer deben ser sin importar si van dirigidos a niños o adultos sumamente entretenidos. Si la historia es entretenida, efectiva para mantenerte pegado a la pantalla ya lleva mucho ganado, debido a que una película puede tener una animación fantástica y la historia es aburrida (esto suele suceder más seguidod e loq ue imaginamos). El diseño de personajes es BÁSICO, ya que no son "actores" los personajes deben tener personalidad a través de la manera en la que están dibujados. Así mismo los fondos son importantísimos para el desarrollo de la historia, las caricaturas de TV generalmente no tienen gran cantidad de fondos, un largometraje animado debe enfatizar este aspecto. La animación hoy en día puede ser a mano, por computadora o una mezcla de ambas como sucede con la película Les Tripletts de Belleville, Canada, Sylvain Chomet, 2003. Filme que me dejó boquiabierto por todos los elementos antes mencionados. Los Canadienses (así como los franceses) siempre han estado un paso más allá en cuestión de animación, sobre todo rompiendo los moldes establecidos por Disney quien no varía mucho sus historias (aunque sus elementos técnicos son asombrosos). La historia es conmovedora y tiene elementos de comedia, drama y suspenso, fluye de una manera muy agradable. Maneja diversos mensajes simbólicos a través de las imágenes ya que la película en sí no contiene diálogos. La música es fantástica y la mezcla de animación convencional con animación por computadora de manera balanceada y holística hace de Les Tripletts de Belleville una película fantástica que hace que las aventuras de Madame Souza sean realmente inolvidables.

El mejor lugar para leer.

El mejor lugar para leer.
Quien no entre al baño con una buena revista o libro ¿a qué entra?